Estoy embotado, obtuso, me resulta difícil acercarme a mi padre, quien me ofrece sus oídos, y luego se arrepiente y chilla que por qué le castigo de esta manera y que solo desea que le de un infarto. Llevo 3 días envuelto en este misterio de inactividad en el que consigo que pocas cosas me satisfagan, el mayor diagnóstico será la paciencia, la mejor cura el paso del tiempo. He cometido el error de meterme en la cama y pautarme una pastilla para la ansiedad cada vez que me despertaba. Durante dos días, algo dulce para mi, y lejano al frenesí de comerme medio bote de golpe.
Mi segundo error, tras el dulce y consolador sueño que producen los ansiolíticos administrados con la experiencia de un profano que lo ha probado todo, ha sido confesarle a mi padre este hecho, poniéndolo en situación de alarma, creyendo que con eso estaba mas cerca de un intento de desaparecer que de una forma de hacer que malos tiempos se desvanecieran con ayuda de una química farmacéutica no prescrita de la que tantas personas hacen uso. Creí poder permitírmelo, ya que ni fumo porros ni bebo, ni interfiere con mi tratamiento.
Como digo cometí el error de de confesárselo a mi padre en lugar de a mi psiquiatra, e inició un protocolo en el que por supuesto no me avisó de nada, pese a que en otros momentos me habla de transparencia y comunicación extrema, y escondió mis pastillas pensando que me las iba a tomar de golpe. Normal por su parte dados mis precedentes, solo le reprocho que no tuviera dos palabras para explicármelo.
Me la pela que se enfade, pero el hombre viene cada día a casa de un humor diferente, condicionado por su éxito en el trabajo, por su cansancio y sus relaciones personales, y permitiéndome un pequeño análisis, solo cuando las cosas le vienen bien dadas se es capaz de hablar en los términos que teóricamente nos hemos planteados de ser los Loma S.L cuyo objetivo de empresa es el bienestar diario y los cuidados de la abuela,
El me habla de que en su vida uno de sus objetivos es que yo llegue a estar Bien.
Pero lo que yo veo es un hombre inestable, quien obviando su duro trabajo y malabares sentimentales, a duras penas puede sujetar la dura losa que supone tenerme en casa y más aun soportar el peso de conversaciones sobre el pasado, en las que a veces salimos confortados, pero que si vienen mal dadas solo supone un pozo de frustración más y un motivo más para dudar de mi, de él, de que mi sitio ahora esté aquí, y de todo el dolor que genero en casa. Aumenta mi auto-desprecio, me veo desdichado en esta situación de confort y semi-lujo de la casa paterna y no consigo salir de reflexiones cuanto menos destructivas.
En resumen, cada vez dudo más de que este sea mi sitio para curarme y con cada nuevo encontronazo con mi padre descubro a un hombre deshecho, que tiene mucho que trabajar para su propia salud mental, como para encima tener a un tipo como yo en casa.
Me encantaría tener un sitio en el que simplemente valorasen que hiciese la casa, que me permitieran cierto grado de aislamiento y tristeza, tener una conversación al día, no teniendo que ser sobre mi ni mis problemas. Y lejos de esta casa, y de mi padre, a quien erróneamente estoy cogiendo cada vez más manía por su fanfarronería de pensar que puede con todo.
Voy a hacer de abogado del diablo, querido, querido Eduardo. Es tu padre, con sus imperfecciones e inestabilidades pero por encima de todo, prima su roll de padre y su "amor incondicional" por su hijo, por tí. Este tópico explica muchas ambigüedades y algún comportamiento. Ah! Otra cosa, antes deja uno su profesión, que a su hijo: siempre vas a ser su prioridad, pero porque te ama, y porque te va a amar siempre... no solo por lo "amable" que eres, sino porque hay un lazo eterno entre ambos.
ResponderEliminarHáblale al tío del trabajo en equipo, primo, y ayúdale: tú eres más inteligente que él. Un beso, guapo!!!